sábado, 26 de marzo de 2016

Atrapada en mi interior

Como cada noche desde hace ya dos años,  cierro los ojos y contemplo el cielo.  Que pequeña me siento.  Me pregunto por qué todo ha cambiado y entonces lo recuerdo,  yo he cambiado.  Intento caminar por las mismas calles buscando otra salida,  pero siempre me llevan al mismo lugar.  A las calles de una ciudad abarrotada de corazones en ruinas, de viejas almas atrapadas en campos de minas.  De personas enjauladas en sus propias mentiras.  Nuestra bandera es la cobardía, pero ya no ondea,  la tenemos escondida. Nos da vergüenza que el mundo vea que tenemos miedo, porque ya no queda artillería con la que luchar,  somos débiles pero no lo queremos demostrar.  Levantamos una fachada, un muro que nos separa del exterior,  pero que cuando llega la tormenta, no aguanta ni el primer chaparrón.
Cada día que pasa estoy más cansada, ya no me quedan fuerzas,  ya no me quedan ganas. En baules guardo los recuerdos de sonrisas olvidadas, de esperanzas truncadas, de páginas recortadas de libros sin cerrar. 
Cada noche estrellada,  cierro los ojos, abrazo a mi almohada y pienso que fue lo que cambió.  ¿Creo en la suerte? ¿En el destino? ¿En el karma? ¿Creo en Dios? ¿Quién tiene la culpa de tanto dolor? ¿Por qué yo? No hay respuestas, no hay solución.  Sin embargo mi cabeza da mil vueltas porque, en el fondo, mi yo guerrera nunca se rindió.  Ella cree que todo tiene una explicación,  ella cree que aún queda salvación.  Ella cree que aunque hoy todo sea oscuro, mañana saldrá el sol. 

sábado, 12 de marzo de 2016

Cruda Realidad

El problema empieza cuando todo lo que haces es negar, no va a pasar, no va a pasar... Y al final la realidad te alcanza, o mas bien te atropella. Y mientras yaces tirada en la carretera, el mundo sigue dando vueltas y con el poco humor que te queda le gritas "frena, que yo me bajo de esta tierra".

domingo, 6 de marzo de 2016

Mi Rendición

Y te das cuenta que llevas muchas primaveras en tus venas, que llevas muchas noches en vela porque ya ni los sueños te consiguen calmar. Escribes con sangre cada uno de tus miedos que te van quemando como el fuego pero desde el interior. Asumes que ya no queda nada, tan solo las cenizas que ahora ensucian tu corazón. Ardes, ardes cada noche cuando te ahogas en vasos de alcohol, por un segundo olvidas, pero a la mañana siguiente todo vuelve a ser lo de siempre, la realidad te golpea y ya no hay escapación. Lloras, gritas, te secas las lágrimas y vuelves a sonreír, aparentas ser feliz. Y cuando las tinieblas penetran en tu mente, te encierras, nadie debería verte así. No lo vas a permitir. Te has obligado a fingir que todo te resbala, te has forjado tu coraza para poder sobrevivir. Yo antes intentaba vivir... ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha cambiado? ¿En que momento me rendí?