Tu mismo lo dijiste una vez... "Volverán a hacerte daño, volverán a romperte el corazón".
Te di la razón.
Te di la razón.
Después de un par de sonrisas, olvidé esa conversación.
Me mentí.
Quise creer que mi mala suerte había acabado en el momento que te conocí.
Y aquí estoy de nuevo, recordando esas palabras. Esta vez si que me las creo.