domingo, 24 de diciembre de 2017

Carta de una Pirata

Hoy te escribo porque decirte todo esto sería romper un silencio que rompería todos tus cimientos, dejándote desprovisto de muros y escudos, haciéndote desear desaparecer. Conozco tus miedos y no quiero ser el motivo de ellos. Por eso, esta carta, no será más que un burdo intento de que las palabras no se las lleve el viento, si no que sea éste quien te traiga de vuelta con él. 
Primero, antes de nada, querría presentarme bien. Soy aquella a la que llaman Pirata aunque ninguno sabe bien el por qué. Mis tesoros no son de oro. No he navegado por aguas profundas, aunque si me he ahogado una y otra vez. No soy la más valiente, aunque he luchado contra la muerte. He sobrevivido a cientos de batallas, y ahora las cicatrices forman parte de mi ser.  ¿Tengo miedo? ¿A caso no es imposible no temer?
No te pido que te subas a un navío conmigo, no te pido que elijas destino. No te exijo nada que tu no quieras hacer. Pero si me preguntas qué intento, la respuesta es simple. Un pirata busca tesoros para conquistar, y yo al conocerte marqué una cruz en tu pecho, el mayor tesoro está ahí adentro. 
Sé que piensas que ya nadie es de fiar, sé que piensas que solo en ti mismo puedes confiar. Sé que te han arrojado a los tiburones y que, para sobrevivir, quisiste convertirte en uno de ellos. Sé que te has dado por vencido, por perdido. Pero también sé, que si me dejas, yo te voy encontrar. 


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Diciembre

Diciembre... El mes de los recuerdos. Recuerdos de un año que está por terminar.  De aquellos momentos que te hicieron reír o llorar, de aquellas personas que te acompañaron cuando todo iba bien, pero también cuando todo iba mal. Recuerdos de los que se alejaron, o de aquellos que ya no están...
Pero Diciembre también es el mes de los sueños, del futuro que vendrá, de las sorpresas que el nuevo año nos deparará. De los deseos que pedimos con cada campanada la última noche antes de volver a empezar.  Diciembre es el principio y también el final.