Es abrumador volver a despertar de nuevo. No quiero sentirme vulnerable, no quiero experimentar cada uno de mis miedos.
Ha regresado ese fuerte aleteo en mi pecho, ese que unos días me permite volar pero que no tarda en detenerse haciéndome aterrizar bruscamente.
Me niego a dejarme llevar. No puedo... Pero si quiero.
Ante el espejo una conocida frase cómica me pregunta burlona "Que hay de nuevo, viejo?" y yo quisiera ser también un personaje irreal para desaparecer por un tiempo. O quizás ser quién observa para presionar el botón que permita avanzar hasta el capítulo dónde la realidad se convierta en un sueño.