He derramado mas lágrimas que gotas caídas un invierno en Santiago, he llorado de rabia, tristeza y también alegría. Sin embargo los peores momentos eran aquellos instantes donde solo quedaba el silencio, el recuerdo de una risa lejana. Donde las sonrisas ya estaban olvidadas y los ojos no podían ni derramar una lágrima, porque ya no quedaban, porque no se desahogaban, es mas, se ahogaban.
Y mientras mi mente recordaba como era mi vida antes de que todo cambiara, de que yo cambiara. Antes de que mis ojos se secaran, antes de que mi risa se apagara, antes de que mi corazón se convirtiese en un montón de pedazos sin punto de unión. Antes de que mi vida se conviertiera en este caos sin control.
Aún recuerdo lo que era respirar, mirar al cielo y verlo brillar. Recuerdo lo que era la ilusión, la esperanza de que poco a poco todo iría a mejor. Pero entonces desapareció mi Peter Pan, crecí de golpe y toda la magia que me hacía volar se convirtió en la criptonita que me consiguió derrumbar.
"La palabra, la gran batalla de tu alma, entre tu oscuridad mas densa y tu luz mas intensa, vivir es expresar lo que sientes, lo que piensas." Verbo
jueves, 28 de mayo de 2015
Lágrimas perdidas
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