martes, 19 de mayo de 2015

Una lágrima

"Después de un invierno malo y una mala primavera, dime por que estás buscando una lágrima en la arena..."
Como explicar que estoy buscando una lágrima de felicidad, algo que consiga hacerme recordar que después de un día malo todo puede mejorar. Olvidar todos mis miedos y mis ganas de abandonar, abrir los ojos y descubrir que ya no hay oscuridad.
Es que ya no puedo dejar de imaginar lo sencillo que sería no volver a sentirme mal, ser de esos que cantan a pleno pulmón desde la barra del bar:  "Cualquier excusa, una chorrada, es buena para brindar soltar en una carcajada todo el aire y después respirar". Y mientras la música invade el local, se sueltan el pelo y todos comienzan a bailar. Por eso yo los envidio, a esos que consiguen volar con los pies en el suelo, a esos que sonríen y te llevan al cielo. Aquellos que son un mar de positividad, aquellos que tienen aún fuerzas para luchar.
Yo creo que nunca formé parte de ese mundo, me conformaba con cantar y bailar desde algún sitio donde no me pudiesen encontrar. Me conformaba con de vez en cuando tener golpes de claridad, con luchar un poco y abandonar por eso de que una retirada a tiempo es una victoria. Y así me gané mi sitio entre los cobardes, entre los que se sientan a esperar y te sermonean con lo de que "mas vale malo conocido que bueno por conocer" o "mas vale pájaro en mano que cientos volando". Y así pasamos la vida, conformándonos, llorando tras cada caída y volviendo a tropezar en el mismo lugar porque nos negamos avanzar.

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