Todo cambia a tu alrededor, todo avanza mientras tu te quedas rezagada en un rincón. El miedo empieza a penetrar en tu mente, poco a poco, dejándote inerte. Una vez mas te levantas, miras al frente, sabes que aunque sea difícil no dejarás que esto te afecte. Eres fuerte. O eso te gusta creer, pese a las muchas lágrimas derrochadas, a las falsas sonrisas y a las tristes miradas. Pese a sentirte tan pequeña en un mundo de gigantes, te levantas y sigues adelante.
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