A veces solo necesitas abrir los ojos y darte cuenta de todo lo que tienes delante y de todo lo que queda por venir. Darte cuenta de que aunque aparentemente el día sea gris, siempre habrá algo que le dará color y te hará feliz.
A veces necesitas intentar averiguar quien eres, que quieres de la vida y que quieres de ti. Y quizás descubras que este es tu momento y que tan solo depende de ti.
Es difícil bajar la marcha y no acelerar hasta el final, pero una vez que llegues ya no habrá más, así que... ¿Por qué no frenamos y empezamos a disfrutar? Al fin y al cabo, cuando todo esto haya terminado lo único que recordaremos son los momentos que nos llevaron hacia nuestro gran final.