Todo cambia a tu alrededor, todo, y tu mayor temor comienza a hacerse realidad. Si das un paso atrás, quedarás en el pasado, atrapado en los recuerdos de un cuento ya acabado. Si das un paso adelante, tienes miedo, estás solo y no eres capaz de reconocer ni el suelo ni el cielo. Ya no puedes mantenerte firme, equilibrado, las cuerdas de tu mente atan la locura. Ya no eres capaz de soñar, el niño que llevabas dentro ha decidido abandonar, se ha acabado la aventura. ¿Y si me lanzo hacia el mañana?, ¿Quién me acompañará? La tripulación ha abandonado a su capitán, la nave ya no puede navegar y las negras aguas del oceáno la hunden hasta que ya no puede respirar. Se ha acabado. Este es tú final.
No te das cuenta, nunca lo hiciste. Simplemente hablas sin saber, lees por obligación, miras pero no indagas, te importan las apariencias, juzgas. No eres consciente, pero te has vuelto uno más del montón; y un poco menos de la humanidad.
ResponderEliminarLuego llega el día en el que nada tiene sentido, y empiezas a fijarte en los carteles de actuaciones que hay por la calle del bar de al lado de tu casa, en el olor a eucaliptos, buscas las hojas más extrañas que has pisado, te interesa lo que han hecho los romanos en tu pueblo. Los abrazos ya te huelen a casa, hay un cúmulo de estrellas en el cielo que es diferente a los puntiros brillantes que lo rodean, los poros erizados son curiosos. Y un amanecer en la playa. Ese momento en el que la pared de las olas se iluminan debido a los primeros y los ultimos rayos de sol.
Una vez escuché en una película "no quiero morir sin cicatrices" -Tyler Durden
Así que salgamos ahí, aunque haga mucho frío. Hay que sentir el invierno. Caigámonos del skate y mojémonos la cartera, esa será la señal de que el dinero nos domina. Miremos a los ojos a todas las personas que pasen. La que nos devuelva esa mirada, tiene un poco más de conexión. Pintemos las calles, leamos atlas. Busquemos palabras en el diccionario y susurrémoslas al oído al compañero de sábanas, sea gato o persona. Corramos hasta el mareo. Llamemos a las águilas, algo aparecerá.
Pero no quiero morir sin cicatrices.
Me vuelves a sorprender, increible el texto, denota la carga de sentimientos que dejas en lo que escribes, o por lo menos lo sabes transmitir. Sin palabras.
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