De mi pasado aprendí que para ser feliz no necesitas que un príncipe que luche por ti. Lo único que necesitas es quererte a ti mismo, valorar tus principios, poner tus propios límites y luchar por conseguir tu destino, el cual solo depende de ti mismo. De mi pasado aprendí que el amor es ciego, que nubla tu juicio poniéndote al borde de un precipicio. Aprendí a tener los pies en el suelo, y la vista siempre en el cielo. Tratando de conseguir mis metas, pero sin olvidarme de quien soy y de donde vengo. De mi pasado aprendí a superar lo inesperado, a perdonar a quien no merece ser perdonado, porque el odio solo a mi me hacía daño. De mi pasado aprendí a quien quiero a mi lado y que seguramente sin ellos jamás habría avanzado. De mi pasado aprendí a descubrirme de nuevo, a enfrentar alguno de mis miedos, a levantarme pese a sentir que ya no puedo.
Yo, como todos nosotros, he cometido muchos errores, pero todos ellos me han convertido en quien soy hoy. Tengo claro cuales son mis defectos, que son cientos. Pero también sé que soy mas que eso. Y sé que aunque muchas veces me pueden los miedos, no debo aferrarme a ellos. Ahora entiendo que lo que más temo es sentir que estoy luchando contra el viento. Trato de dejarme llevar y al mismo tiempo me retengo. Quiero controlar todo a mi alrededor, y fracaso porque soy humana, jamás tendré todo el control. Quiero saber que será de mi mañana, si hay un mañana. Quiero saber que me depara el futuro, y la única forma es viviendo el presente. Me aferraba a los fantasmas del pasado y a los susurros de un futuro cercano, cuando lo único que siempre he necesitado es vivir este presente. Aquí. Ahora. Aprovechar cada momento para hacer lo que quiero, para buscar mi propia felicidad, no en alguién, quizás si con alguién, pero sobretodo en mi. En lo que hago, en lo que siento, en lo que sueño. Porque solo yo puedo definir quien soy. Porque solo yo entiendo todo por lo que he pasado, todo lo que me ha llevado hasta este preciso instante. Y todo lo que me ha cambiado.
A lo largo de mi vida muchas personas han pasado arrasando con todo hacia la puerta de salida. Dejándome llorando entre el caos y las ruinas. Sin embargo, otras se han quedado y poco a poco se han convertido en una parte imprescindible de mi. Jamás sabré con certeza si las personas que están hoy a mi lado me acompañarán en mi viaje hacia un futuro lejano, pero si algo sé es que yo lucharé para que no se vayan, porque ellos son mi fuerza en las batallas. Porque ellos son la parte de mi que no quiero que cambie, que quiero que permanezca estable. Asi que si hoy eres uno de los que me hacen afortunada, te pido que dejes la puerta cerrada, que no huyas porque siempre lucharé por ti. Por mi. Sin importar los problemas que nos atañan.
On your marks.
ResponderEliminarGet set.
GO!
Empieza la carrera, contrareloj, les ruegas a tus piernas que no fallen, que sigan, que falta poco, que tantas horas de entrenamiento tienen que servir para algo.
En tu mente solo está presente una cosa: tu meta. No la línea final, si no tú propia meta, el lugar a dónde quieres llegar, por el que has luchado, por el que estás luchando, y por el que no pararás hasta alcanzarlo.
Ya ha pasado lo peor, queda la recta final, y no vas a dejar que nada te arrebate tus sueños, tu meta, así que coges aire, te llenas los pulmones, y metes el sprint final. Y ya lo tienes, lo has conseguido.
Ves a tus padres corriendo hacia ti, a tus amigos gritándote, a los abuelos observando orgullosos...pero la mayor victoria está en ti, en saber que no te has fallado, que has llegado a dónde querías llegar, y que nadie puede robarte tu victoria personal, así que cierras los ojos, y dejas que el Sol te seque el sudor de la frente, que las lágrimas recorran tus mejillas, que el corazón se te calme, y que la euforia dé paso a la razón, a la consciencia.
Lo has conseguido, ha sido duro, pero ya lo tienes y sabes que lo más complicado llega ahora: demostrar por qué tu y no otra persona, dejar claro que tu trabajo, ha valido la pena, y sobre todo, no dejar de disfrutar de la oportunidad que te han brindado, y que has atrapado.
Ahora, sólo queda mirar al horizonte y pensar en todo lo bueno que está por llegar.
Muy bueno!!
ResponderEliminar