Para alguien en cuyas venas hay mas tinta que sangre, cuando las palabras se quedan atascadas en la punta de tu lengua, supone un gran problema. La última vez que escribí las lágrimas nublaban mis ojos y desde aquel día aquellas nubes se alojaron en lo más profundo de mi alma. El dolor te cambia. Perder a alguien a quien quieres es algo para lo que jamás estás preparada. Sin embargo, hoy soy más fuerte por ti. Me enseñaste que no debemos temer a la muerte sino a no vivir. Me enseñaste que si quieres algo tienes que ir a por ello aunque te de miedo. Me enseñaste a sonreír a la vida y reír con aquellos/as que forman parte de tu día a día. Me enseñaste que si te quieren nunca mueres. Y créeme si te digo, que no hay nadie con los latidos más fuertes que tú.
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