Ni su mirada, ni su sonrisa. No es él. No estás enamorada.
Es la ilusión, el poder de la imaginación. Es soñar con lo ideal en vez de afrontar la realidad.
No te tiene loca. No es nadie. No es nada.
Eres tú eligiendo creer para no perder la poca esperanza que aún guardas. Eres tú volviendo ser la niña que hace tiempo dejaste atrás con sufrimiento.
No eres tú. Soy yo sucumbiendo ante el miedo. Soy yo cerrando los ojos esas noches en las que creía que los monstruos se ocultaban en la oscuridad. Soy yo utilizando mi mente como escudo y como lienzo. Soy yo llenándome de sentimientos sin fundamento.
Soy yo, él tan solo es uno más en mis futuros recuerdos.
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