Por si no hubiese suficientes demonios ya torturándome en mi mente, vienes tú a recordarme que no soy suficiente, que me he equivocado una vez más, que fui la tonta ilusa que creyó que había alguna posibilidad. No hace falta que evites mi mirada, ya hace mucho que ni yo puedo ver la mía reflejada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario