domingo, 7 de noviembre de 2021

Eterno

Todo cambió en apenas un segundo. No hubo despedidas ni explicaciones. Su luz se apagó y aquella oscuridad llegó a nosotros. 

Ahora todos pensábamos en que como podríamos haberle ayudado, en si alguno de nuestros actos podrían haber cambiado aquel terrible final. Pensábamos en su dolor, ahora nuestro. Pero ya nada de eso lo traería de vuelta. Se había ido y con el, una parte de nosotros.

Ahora me doy cuenta que quisiera haberte conocido más, de verdad, saber que te inspiraba y que te preocupaba. Ahora quisiera haberte demostrado cuanto importabas. Ahora quisiera estar mirándote a la cara, escuchar tu voz pausada. Quisiera que estuvieses aún aquí y no en una caja.

Mientras miraba aquella caja de madera rodeada de velas, no conseguía comprender que dentro yaciese el último vestigio de su vida. Me resultaba imposible creer que así, allí, terminaba todo. Entonces recordé que tal vez el palpitar de nuestros corazones sea, en cierto modo, efímero pero nuestra vida no se cuantifica en latidos. Nuestra vida, su vida, se quedaría en los recuerdos compartidos.

Una parte de mi llorará su pérdida de por vida, por lo que vivimos y por lo que habríamos vivido. 

Siento tu sufrimiento, ojalá abrazarte por primera y última vez, te quiero L.

No hay comentarios:

Publicar un comentario