Y te das cuenta de que todo continua, de que la vida sigue, de que por mucho que eches tu vista atrás, tus pies no podrán volver a caminar por las mismas baldosas. Te das cuenta de lo que puede importar una palabra, un hecho, de que en un instante tu vida cambia. Te das cuenta de que piensas demasiado, de que necesitas dejarte llevar al ritmo de la música. Pero ya es demasiado tarde, no puedes volver atrás y has perdido. Has perdido otra oportunidad por el miedo, por intentar controlar todo, por pensar en los demás, por no parar de darle vueltas a las cosas, por no disfrutar. Porque el miedo paraliza tu cuerpo, porque piensas que todo va ir mal, y efectivamente, sale mal... Pero solo porque no lo has querido intentar. Y entonces a la mañana siguiente te despiertas y echas la vista atrás, todo ha desaparecido, lo único que queda son tus miedos riéndose porque otra vez te han vencido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario