Lágrimas recorren mi mejilla, otra noche de invierno fría y húmeda. Mi almohada me mira aburrida, es algo que se ha convertido en rutina. Apago la luz, cierro los ojos y dos gotas cristalinas empiezan a salir. Una lágrima por cada error, una lágrima por cada herida al corazón, una lágrima por cada decepción, una lágrima de rabia, una lágrima de melancolía, una lágrima de tristeza, una lágrima de alegría. Alegría porque pese a todo lo malo sigo viva, sigo respirando y luchando cada día. Entonces una sonrisa amarga aparece en mis labios, he soportado el dolor, he aguantado el chaparrón y mañana será otro día. Pienso en todo lo que tengo y me acuerdo de lo que he perdido, pienso en lo que me falta y en lo que jamás pensé que hubiese tenido. Pienso en mis sueños, pienso en mis miedos. Pienso en todo lo que significa vivir y entonces me doy cuenta, la vida es así. Un sube y baja, un tira afloja, una contradicción de penas y alegrías.
Supongo que eso debería tranquilizarme, supongo que debería entender que si hoy llueve mañana saldrá el sol. Sin embargo no puedo evitar pensar que quizás en dos días vuelva a llover, y quizás me haya enamorado de esos rayos del sol, de esa calor y entonces estaré perdida. Perdida en esto a lo que llaman vida.
"La palabra, la gran batalla de tu alma, entre tu oscuridad mas densa y tu luz mas intensa, vivir es expresar lo que sientes, lo que piensas." Verbo
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