Miedo, me da miedo. Si, es absurdo pero es así. Me da miedo lo que pienso, me da miedo lo que siento, miedo, me da miedo.
Recuerdo el dolor, la tristeza de un corazón partido, recuerdo cada derrota, cada decepción que provocó cicatrices a un corazón ya herido. Y ahora, ahora llegas tu. Llegas tu con tu mirada cargada de felicidad, llegas tu con una sonrisa que consigue enamorar, llegas tu con tu luz dándome claridad cuando ya me había acostumbrado a ver en la oscuridad. Y de pequeña tenía miedo a abrir los ojos con la luz apagada, tenía miedo a las tormentas que se desataban... Sin embargo ahora temo volver a ver salir el sol, temo quemarme con los rayos y derretirme con tu calor. Porque apareciste sin darme cuenta y una noche llamaste mi atención, fue tu mirada endulzada la que me envenenó y con tus palabras pronunciadas toda mi defensa se calló. Así de la noche a la mañana, tropas cargadas con eso que llaman amor, invadieron todo mi cuerpo y hicieron suyo mi corazón.
En un intento desesperado de conservar la razón te pido con locura que me cures el temor, que tus labios con los míos dicen que es la solución.
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