lunes, 13 de julio de 2015

Copas

Una copa bien cargada porfavor, cargada de sentimientos encontrados, de labios desesperados, de ojos ensangrentados de tanto llorar. Dame esa copa que me hace sonreir aunque sienta este dolor, notar el sabor amargo que recorre mis venas, que me asfixia pero me da calor. Dame una copa mas porfavor. Yo no era de las que lo solucionaba con alcohol, yo era de las que se agarraba al bote salvavidas de la esperanza y conseguía mantenerme a flote. Pero ultimamente la esperanza ya no salva mi vida sino que la hunde entre los grandes mares de mis penas, entre las lágrimas de noches en vela.  Y ahora miro el vaso antes medio vacío, ahora lleno de odio, de ira, de verguenza, porque es lo que doy. Verguenza por pensar que podría solucionar esto con alcohol, que las penas desaparecerían, que los miedos me abandonarían, pero no, siguen ahi, acechando entre las sombras, esperando para atraparme hasta que poco a poco me consigan consumir.
Alguien una vez me dijo que no hay mal que por bien no venga, y yo me pregunto si en mi caso no sería al revés, que recuerdo lo pasado muy bueno pero lo que veo ahora no es algo que quiera ver. Que ya no hay ilusión en mi alma, que no queda nada que se pueda salvar, que entre copa y copa he dejado lo poco que tenía y me he quedado rota. Que ya no me mantengo en pié, que esta noche no quiero saber quien soy, solo quiero ser otra jodida idiota cuyos sentimientos nunca jamás demostró.

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