Con el tiempo aprendes a confiar de nuevo, pero siempre con miedo. Miedo de que te vuelvan a tomar el pelo, que alcances el vuelo y que antes de llegar al cielo tus alas desaparezcan sin más. Miedo de que vuelvan las lágrimas, que inunden tus sábanas y que te ahogen una y otra noche como en una pesadilla de la que no puedes despertar.
Por eso ahora que, pese al miedo, me lanzo por el precipicio de nuevo y te pido que no me dejes volver a caer y me permitas volar. Contigo, hacia cualquier lugar.
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