En el momento que menos lo esperaba, levanté la mirada y te vi allí. Una sonrisa que contagiaba y unos ojos que atrapaban el alma. Quizás fueron las copas de más las que me hicieron olvidarme de todo y no pensar en que podría pasar si me dejaba llevar.
Antes de conocerte estaba convencida de que no quería dejar entrar a nadie en mi vida. Pero aquel día algo cambió en mi interior. La rutina dejó de ser aburrida. Con cada mensaje aparecía una sonrisa. En cada canción encontraba un pedazo de esa noche que pasamos los dos... Entonces nos volvimos a encontrar y lo supe, ya no había vuelta atrás.
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