Tantos recuerdos perdidos entre estos muros vacíos. Tantas risas, tantos llantos, tantos momentos que quedaron en el olvido. Tantos amigos que se convirtieron en desconocidos. Fueron muchas las horas, los días, los meses, los años... Entre estas paredes se han quedado los recuerdos de mi pasado, escondidos en algún que otro libro, jugando en algún que otro sitio.
Hoy, aquí y ahora veo caras que me resultan conocidas, forman parte del pasado pero las llevo en el día a día. Cada momento compartido con todos ellos me ha hecho ser quien soy, llegar hasta donde estoy. Algunos los llevo en mi corazón, otros tan solo en mi mente recordándome que debo ser mejor. En este colegio he jugado, he crecido y aprendido. Muchos fuimos los que pasamos por estas aulas, muchos los que nos marchamos y otros muchos que llegaron en nuestro lugar. Fueron muchos los profesores que nos ayudaron, algunos dándonos buen ejemplo y cariño, y otros simplemente mostrándonos en que no queremos convertirnos. Hoy vine aquí por una buena persona, una buena profesora, un modelo a seguir, que pese ha que se ha ido siempre estará junto a mi. Supongo que la vida es así, un momento estás aquí y al otro te has ido sin poderte despedir. Por eso debemos aprovechar el momento sin olvidar el pasado. Un árbol nunca podrá crecer si olvida sus raíces.
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