Vamos acumulando historias que contaremos a nuestros nietos, batallitas de las que nos reiremos cuando seamos viejos. Vamos descubriendo el mundo esperando llegar al cielo, corriendo hacia unas metas que parecen estar muy lejos. Y seguimos, seguimos creciendo, tropezando y callendo. Seguimos levantándonos, limpiando el polvo y riendo. Porque ya no existe el miedo. Porque cada día es un nuevo comienzo. Porque si no es ahora, ya será luego. Porque si quiero, yo... puedo!
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