Te perdono.
Así empieza todo.
Te perdono por criticar y penalizar cada uno de mis errores. Te perdono por hacerme culpable de las circunstancias. Te perdono por cada mirada de desaprobación, por cada comparación. Te perdono por todas las lágrimas derramadas. Te perdono por cada palabra hiriente, por todas esas veces que no creíste que era suficiente.
Te perdono.
Me perdono... Porque siempre he sido mi mayor enemiga y hoy es el día en el que esa parte de mi pasa a mejor vida.