viernes, 30 de septiembre de 2016

Bajo la máscara

Quizás nunca llegues a leer esto. Y quizás aunque lo leas no pensarás que va dirigido a ti. 
Me conociste cuando no me costaba sonreír, cuando veía la luz incluso en las noches más oscuras, cuando hablaba de todo aquello que me hacía sentir viva. Y por circunstancias de la vida, todo eso cambió. Preferiste fingir no ver que yo había tomado otra salida. Querías creer que seguía siendo tan yo, tan mía... pero yo ya no era la misma. Al principio me mostré tal y como me sentía, entonces fue cuando me sentí más sola, más incomprendida. ¿Que no era capaz de sonreír? "No te preocupes, el tiempo todo lo cura". ¿Que no me apetece salir de casa ni de noche ni de día? "Animo chica, así es la vida". Palabras vacías puesto que lo único que yo quería es que me abrazases y me dijeses que estarías a mi lado cada día. Pero no fue así y me sentí culpable por tener que pedirte que estuvieses junto a mi. Y peor me sentí, cuando a pesar de haberlo pedido no estuviste aquí. Ahí mi pequeño mundo hizo "clic". Me puse una mascara de hierro y un corazón de hielo. Me obligué a fingir que era feliz. Salí de fiesta, bebí, bailé, reí ... y al llegar a casa lloré... Nunca le dije a nadie como realmente me sentía. Y con el paso del tiempo me dijiste que había cambiado, que ya no era la misma, que te había decepcionado. Y una vez más en la soledad de mi cuarto dije todo lo que nunca te diría. Porque ya no era capaz de expresar un solo pensamiento de como me sentía, porque había creado un personaje que se apoderaba poco a poco de mi vida. Alguien que era feliz y siempre sonreía. Alguien que ya no compartía lo que pasaba en su vida. Y ese alguien te había decepcionado, no yo. Yo seguía tras la máscara siendo la misma. 
Con el tiempo recuperé las fuerzas y poco a poco empecé a mostrar atisbos de mi verdadero rostro, sin ocultar las cicatrices que aún dolían al tocar. Sin embargo, ya no me sentía cómoda con mi propia piel, no me reconocía en los espejos, ya no sentía que ese reflejo me pertenecía. En ese momento me di de cuenta que nunca volvería a ser la misma.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

En lo más profundo

El silencio puede ser un grito que se ha quedado enredado en el nudo de tu garganta. Una sonrisa puede ocultar los dientes rotos tras partirse la boca intentando sonreír. A veces las capas de maquillaje no ocultan los defectos, si no las numerosas cicatrices de heridas que aun no has conseguido curar. 
Hemos aprendido a mirar la superficie sin fijarnos en que se oculta en lo más profundo, en la oscuridad. Hemos dejado de buscar tesoros conformándonos con una capa exterior de oro sin valor alguno. Hemos creado una sociedad en la que es más importante aparentar que ser real. Y de esto tenemos la culpa todos. Cuando te sientas solo entre un montón de gente, cuando sientas que nadie te entiende... Piensa en todas esas veces que no le has dado la oportunidad a alguien de expresarse tal y como es, cuando etiquetaste con un adjetivo despectivo a esa persona que solo intentaba agradar, cuando te reíste de alguien por el simple echo de ser valiente y demostrar que pensaba diferente a los demás.
Cosechamos lo que sembramos... No lo olvidéis jamás.


martes, 6 de septiembre de 2016

Aquel que vuela

No es más libre el que vive en el suelo sin cadenas que aquel que, aún a pesar de ellas, vuela. 
Aquel que aprecia cada segundo de libertad, que se sube a la montaña más alta y sin miedo se lanza a volar. Aquel que disfruta en cada momento y en cada lugar. Aquel que no se pone límites si no metas que alcanzar. Aquel que aún teniendo los pies en el suelo... jamás deja de soñar.

jueves, 1 de septiembre de 2016

En mis pies

Escribiría hasta que me sangraran los dedos si supiese que eso va a cambiar el hecho de que por mucho que te expliques, al final, nadie te va entender. Cada uno de nosotros atrapados en nuestro propio mundo, sin ser capaces de mirar a través de los ojos de otro, de ponerse en su piel o de utilizar más de dos segundos unos zapatos que no son de tu talla. Nos acomodamos en nuestras propias ropas, creyendo que son muy nuestras, cuando en realidad no son más que copias de otras copias. Y poco a poco, nos perdemos entre tanta superficialidad que te arrastra, en realidad, hasta lo más profundo, dejando en el olvido quienes somos.