Cuando el corazón se apodera del cuerpo, la mente queda al descubierto. Entonces el enemigo es el pensamiento, que te traiciona a cada momento.
Una película, una canción, una imagen, una frase, o cualquier cosa que active el sensor, que conecte tus recuerdos, que se convierten en el alimento de la ilusión. Su mirada, su mirada se hace eterna, y tu cierras los ojos intentando recordar. Tu pulso se acelera, los latidos bombardean tu pecho... Bum... Bum... Recuerdas aquel momento en el que tus ojos se cruzaron con los suyos, aquel momento en el que sus labios estaban acercándose electrificando toda tu piel. El calor subía a tus mejillas sonrojadas, y todo tu cuerpo estaba entrando en parada... Y vuelves a la realidad, vuelves a ese constante recordar, a esa media sonrisa en medio de la nada, a esa loca feliz mirada, a esas mejillas continuamente rosadas, a esas risas tantas veces sofocadas... A ese continuo escapismo de ti mismo, huyendo de lo inevitable, huyendo de un sentimiento que te invade, que continuamente altera tus sentidos, que transforma tu realidad, que te da la vida y de un golpe te la puede quitar.
"La palabra, la gran batalla de tu alma, entre tu oscuridad mas densa y tu luz mas intensa, vivir es expresar lo que sientes, lo que piensas." Verbo
viernes, 10 de abril de 2015
Recuerdos palpitantes
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario