Mientras mi boca calla, mientras mis palabras se quedan atascadas, las tuyas no dudan en salir envenenadas. Falso alarde de sinceridad cuando en lo único que piensas es en gritar tu opinión pisando a los demás. Escupes sonidos que se convierten en llantos que finges no escuchar. “No es mi culpa, yo solo dije la verdad”. Tu verdad. No eres experta, no sabes respetar. “Después no me vengas con tus cuentos”... “Te lo dije” ... “Es por tu bien”. CÁLLATE. Una cosa es ser honesta y otra muy distinta es coartar mi libertad. CÁLLATE. Yo decido mi camino, yo me puedo equivocar. Y si quieres llenarte la boca con la palabra amistad, aprende que en ella también se esconde tener empatía, escuchar y apoyar.
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