Un nudo en el pecho, el estómago que, aún estando lleno, no deja de gruñir. Lágrimas acumulándose en los ojos y en la cabeza los pensamientos te golpean intentando huir.
Respira. Uno, dos, tres. Respira.
Me siento un huésped en mi propio cuerpo. No controlo lo que siento. Las emociones me dominan y todo se confunde en mi interior.
Respira. Uno, dos, tres. Respira.
Quiero que pare. Quiero parar. Pero ya es demasiado tarde, ya vuelvo a estar saciando mis lamentos, ya vuelvo a sentir ese profundo vacío que se apodera de quien soy.
Respira. Uno, dos, tres. Respira.
No volverá a ocurrir. Esta vez no. Pero los espejos me acuchillan, me devuelven el reflejo de mi error, y todo empieza de nuevo. No se ha acabado, solo se reinició.
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