sábado, 13 de agosto de 2016

Ciudad en ruinas

Parecían las mismas calles, nadie entendía como ahora la habían declarado ciudad en ruínas. Recordaban la alegría que desprendía, su manera particular de envolverte de forma que quisieses pasar en ella toda tu vida. Y parecía que nada había cambiado, seguía siendo la misma, tan única, tan distinta. Pero lo que ellos no sabían es que bajo esas calles, numerosas ratas habían dejado cicatrices imposibles de curar. No sabían que los gritos de silencio habían roto las ventanas de todos los edificios que ya nadie habitaba. No sabían que los culpables de su propia pérdida eran ellos, pues cuando con el invierno las tormentas se acercaron nadie había estado ahí para cuidarla y evitar el estrago.

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