Ni velas ni banderas, huiste a remo y te adentraste en las tinieblas. Pero solo un posible final aventuran los marineros cobardes, esos que disparan cañones cuando desconocen que tienen delante.
Y cuando un día tu barco naufrague entre las aguas negras, cuando seas el cebo de tiburones y sirenas, cuando tu vida yazca inerte en las profundidades del triángulo de la muerte, recuerda que tan solo un buen pirata sabe como regresar de la muerte. Yo ya habré vuelto.
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