jueves, 19 de febrero de 2015

Cadenas

Enfadada con el mundo, desprovista de sueños, muda de sentimientos, llorando lágrimas de sangre. Un alma desnuda, sin armazón que le cubra, que le proteja de las innumerables balas que atraviesan su pecho cada día, cada noche. Ya no existe el dolor, simplemente ese amargo sabor a decepción. Su mirada profunda alberga el frío de todo un inverno que a su paso dejó sin vida cada una de las venas que de su corazón salían. No existe cura para este dulce veneno que lentamente penetra en su cuerpo hasta que se le acaba el tiempo. Pero llega un día en el que algo en tu interior se acciona y provoca una reacción que en cadena llega hasta tu corazón, activándolo con ataques de pasión. Y todos tus sentidos empiezan a despertar, tu cuerpo ansía calor, tu alma ansía la libertad, mientras que tu corazón se comienza a encadenar. Dulces cadenas de promesas, sueños y esperanzas, cadenas que te hacen volar, cadenas de las que nadie quiere escapar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario