Diecinueve años de vida, o eso es lo que dice mi carnet de identidad, porque yo más que vivir siento que he estado sin vida buscando siempre algo mas. Diecinueve jodidos años esperando que suceda algo, esperando a crecer, esperando a que pase el tiempo en vez de disfrutar de cada momento. De pequeña me miraba en el espejo intentando imaginar como sería mi vida, si lograría cumplir mis sueños, aunque algunos fueran tan difíciles como volar. De pequeña tenía miedo a la oscuridad, a estar sola, a perder a papá y mamá. Pensaba que con el tiempo mis miedos se evaporarían, que sería fuerte y valiente, que nadie me derrotaría. Lo que no sabía es que con el paso del tiempo los miedos no se fueron, sino que se reprodujeron. Ya no tengo miedo a la misma oscuridad, no, tengo miedo a esa oscuridad que no vemos, a esa que albergan algunas personas haciéndote daño. Ya no tengo miedo a la misma soledad, estar sola en mi habitación a veces es lo único que quiero. Sin embargo tengo miedo a esa soledad que sientes rodeada de gente, a sentirte incomprendida, a no tener con quien compartir mi vida. El miedo a perder a mis padres sigue igual, ellos me dieron la vida y yo sin ellos la perdería, pero a eso súmale el miedo a perder a mas familia, a amigos, a amores, el miedo a perder los recuerdos de aquellos que ya se han ido. Una lista tan grande de miedos que con el tiempo no disminuye, aumenta. De pequeña creía que podría hacer todo lo que quería, pensaba que luchando con todas mis fuerzas lograría todo y mucho mas. Con el paso del tiempo aprendí que a veces aún luchando con armazón y espada puedes perder y quedar destrozada. Aprendí que hay cosas que son cuestión de suerte o de destino, que hay cosas que no se pueden explicar, que los sentimientos no se pueden controlar. Aprendí que cuanto mayor te haces mas pequeño te sientes, que el mundo es muy grande y mas grande es el universo. Y es que al fin y al cabo somos insignificantes. Que hoy estamos aquí pero mañana quien sabe. Aprendí que la vida es un momento finito y muy corto, pero que hay personas que dejan huella en lo mas hondo. Que las palabras se las lleva el viento y las acciones prevalecen en el tiempo. Pero esto no tiene porque ser cierto, hay palabras que inspiran, que enamoran, palabras que te hacen llorar o reír. Y hay acciones que no valen nada, porque lo que vale son las intenciones y no todos hacen lo que piensan. En estos diecinueve años aprendí que no debes confiar en nada ni nadie, que la confianza se gana y es difícil de ganar. Pero sin embargo para perderla vale con una palabra o una acción, porque en esta jodida vida valoramos mas lo malo que lo bueno. Porque en los malos momentos recordamos toda y cada una de nuestras desgracias, y en los buenos nos conformamos con la mitad del tintero. Porque nos ahogamos en un vaso medio lleno, porque no nos arriesgamos porque tenemos miedo. Y vivimos sin vivir, esperando que pase el tiempo, esperando ver si lograrás cumplir todo aquello que una vez soñaste. Y mientras esperas al futuro te olvidas del presente, pensando en un pasado en el que todo era diferente
No hay comentarios:
Publicar un comentario